Logística inversa: gestión de devoluciones

La logística inversa es el conjunto de procesos que gestionan el recorrido de una mercancía en sentido contrario al habitual: del cliente de vuelta al almacén. El crecimiento del comercio electrónico, donde comprar sin ver el producto eleva la tasa de devolución frente a la tienda física, ha convertido esta gestión en una operativa propia dentro del almacén, con su propio flujo y sus propias decisiones.

Autorización de la devolución

El proceso arranca cuando el cliente solicita devolver un producto y recibe una autorización junto con las instrucciones para enviarlo de vuelta. Esta autorización previa —frente a aceptar cualquier paquete que llegue sin más— permite anticipar qué va a entrar en el almacén, por qué motivo y a qué pedido original corresponde, en vez de recibir la devolución a ciegas.

Recepción e inspección

La mercancía devuelta llega habitualmente a una zona separada de la zona de recepción ordinaria, porque el control que requiere es distinto: no basta con contar unidades, hay que valorar el estado físico de cada una. En esta inspección se determina si el producto está en condiciones de venderse de nuevo, si necesita algún tipo de manipulado antes de poder hacerlo, o si no es recuperable para la venta.

Clasificación del producto devuelto

El resultado de la inspección determina el destino de cada unidad. Un producto en perfecto estado vuelve al stock disponible, sumándose a la rotación de inventario normal del almacén. Uno con el embalaje dañado pero el contenido intacto puede reacondicionarse y reetiquetarse para su venta. Un producto defectuoso o incompleto, en cambio, se aparta hacia un canal secundario de liquidación o hacia su destrucción o reciclaje, según lo que sea viable para ese artículo.

Esta clasificación explica por qué la logística inversa no es simplemente la logística directa en sentido contrario: mientras que en la expedición todas las unidades siguen el mismo camino hacia el cliente, en la devolución cada unidad puede terminar en un destino distinto según su estado.

Registro en el sistema

Cada devolución queda vinculada en el SGA al pedido original del que procede, de modo que el motivo de la devolución —talla incorrecta, producto dañado en tránsito, artículo distinto al pedido— queda registrado junto al resto de la trazabilidad de esa unidad. Acumulado en el tiempo, este registro permite detectar si una referencia concreta concentra más devoluciones de lo habitual, lo que suele apuntar a un problema de calidad del producto o de su embalaje, y no solo a la operativa del almacén.

Coste y ventana de tiempo

Procesar una devolución cuesta más por unidad que la operación de expedición equivalente, porque exige inspección individual y no admite el mismo grado de automatización que preparar un pedido nuevo. Cuanto más tarda un almacén en inspeccionar y clasificar una devolución, más tiempo permanece esa unidad fuera del stock disponible sin generar venta ni poder liquidarse. Por eso la rapidez con la que se resuelve una devolución es tan relevante para la rentabilidad de la operación como lo es para la experiencia del cliente que la solicitó.