Una ruptura de stock se produce cuando el almacén se queda sin existencias disponibles de una referencia y no puede atender la demanda en el momento en que se solicita, ya sea un pedido de cliente o una necesidad de producción. Sus causas más habituales son una previsión de demanda deficiente, un stock de seguridad mal dimensionado o un lead time de reposición más largo de lo esperado. Las consecuencias van desde la venta perdida y la necesidad de servir el pedido en un envío posterior (backorder), hasta el deterioro de la relación con el cliente si la ruptura se repite en referencias clave, normalmente las de categoría A dentro de la clasificación ABC.