La logística inversa es el conjunto de procesos que mueven producto en sentido contrario al flujo habitual: del cliente o del punto de venta de vuelta al almacén o al fabricante. Incluye devoluciones, retirada de embalajes y palets retornables, reciclaje, reacondicionamiento de producto defectuoso y gestión de fin de vida útil.
En un almacén implica habilitar un flujo físico y documental propio (zona de recepción de devoluciones, criterios de inspección, reetiquetado) separado del flujo de salida normal, porque el destino de cada unidad —reponer a stock, reparar, liquidar o desechar— se decide caso por caso.